Parto

Nuestra Propia Oxitocina

A los minutos del nacimiento de Maita.

¿Has escuchado que la oxitocina es la hormona del amor?

Está directamente relacionada con el placer y el afecto, ayuda a nuestro cerebro a sentir ese cariño especial por nuestros seres queridos y cumple un rol esencial en la maternidad: Es la encargada de generar las contracciones para que ocurra el nacimiento y también la salida de la leche. Al liberarse la oxitocina en nuestro torrente sanguíneo, actúa a nivel interno, inundándonos de satisfacción, calma y felicidad, facilitando las interacciones sociales y mejorando la vinculación con nuestros hijos y pareja. En ese plano, aumenta el sentido de protección y defensa, despertando en nosotras una conducta agresiva cuando el entorno se percibe como extraño y peligroso para nuestro bebé, disminuyendo al mismo tiempo la ansiedad. A nivel fisiológico, aumenta el umbral del dolor, ayuda en la secreción de sustancias para el bienestar, disminuye la presión arterial y mejora la capacidad de cicatrización necesarios para el momento del parto, mostrándonos que somos un ser único, cuyos órganos trabajan en conjunto para un mismo fin y no de manera individual como se tiende a explicar.

Para que ocurran todos estos beneficios, necesitamos que la oxitocina circulante en nuestro cuerpo sea producida por nosotras mismas, en los pulsos y ritmos en que esta se presenta. Así, nuestro cuerpo está preparado para responder adecuadamente. Si ponemos oxitocina en un suero para aumentar las contracciones uterinas en un trabajo de parto, esta hormona actúa de manera continua, ocupando los receptores en los que nuestra hormona natural debiese alojarse, inhibiendo la actividad implicada en la vinculación, la seguridad y relajo.

“NECESITAMOS QUE LA OXITOCINA QUE CIRCULA EN NUESTRO CUERPO SEA LIBERADA POR NOSOTRAS EN LOS PULSOS Y RITMOS QUE ESTA SE PRESENTA”

¿Cómo podemos ayudar a la liberación de nuestra hormona natural? Sabiendo que la oxitocina vive entre 30 y 60 minutos, es importante, luego del parto, favorecer el contacto piel a piel con nuestro bebé, en un ambiente cálido, tranquilo y seguro, facilitando el acople del bebé al pecho las primeras horas, de manera que nuestro cuerpo comience a adecuarse a esta nueva etapa y libere su propia oxitocina natural.

María Jesús Farizo

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